Un eclipse solar es el catalizador de nuevos comienzos y un llamado a la acción. Ocurre cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra, ocultando la luz del Sol y marcando un "reseteo" cósmico en nuestra vitalidad y conciencia. Al ocultarse el Sol (nuestra conciencia, nuestro ego, nuestra fuerza vital), es como si el universo pulsara el botón de apagado y encendido, dándonos la oportunidad de empezar un nuevo ciclo de seis meses con una energía completamente renovada y libre de las cargas del pasado. Un eclipse total inaugura un capítulo de vida completamente nuevo, a menudo de manera abrupta y predestinada, mientras que un eclipse parcial planta las semillas de un nuevo proyecto que crecerá en los próximos meses. Sus características principales son: la iniciación de nuevos ciclos, la claridad sobre nuestro propósito de vida, la aparición de oportunidades inesperadas y un impulso hacia nuestra identidad auténtica.
Durante un eclipse solar, justo antes y después de la totalidad, se puede observar el fenómeno del "anillo de diamantes", un destello de luz solar que brilla en el borde de la Luna que parece una joya. Astrológicamente, se interpreta como un guiño del universo, un símbolo de la promesa divina inherente a este nuevo comienzo.
Es habitual sentir una entraña mezcla de nerviosismo y euforia, ráfagas de energía física, insomnio y una sensación de que algo importante está a punto de suceder. En lugar de realizar rituales complejos, la práctica más poderosa durante un eclipse solar es escribir una lista clara de intenciones para los próximos seis meses. La energía de este evento es tan potente que funciona como un portal de manifestación acelerada. Los eclipses solares solo suceden en Luna Nueva.
Acepto lo que comienza y suelto lo que termina.
Soy un canal del cambio.